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La experiencia de salir a comer

Salir a comer se ha convertido en una experiencia que se valora más cada día. Esto ha hecho que los restaurantes no solo sean lugares a los que ir a tomar alimentos de buena calidad sino en espacios de encuentro, celebración y recuerdos

Compartir mesa y mantel es una experiencia social largamente estudiada por los antropólogos. Una rutina social asentada, especialmente, en el sur de Europa. A través de la comida y la bebida socializamos: conocemos a otras personas, cerramos acuerdos, celebramos los momentos importantes de nuestras vidas y también ahogamos en ellos nuestras penas.

Después de la pandemia, los efectos sobre la socialización a través de la comida han sido importantes. Salir a cenar u organizar una comida con amigos se ha convertido en una tarea complicada. Limitaciones de personas por mesa, reserva a anticipada, imposibilidad de compartir platos, etc. Todo esto ha hecho que la agradable rutina de vivir una experiencia a través de la comida se haya convertido en encuentros muy limitados.

Sin embargo, muchos restaurantes han aprovechado esta situación para potenciar aún más la idea de experiencia personal en los restaurantes. Además de una cocina de calidad, muchos empresarios del sector se han centrado en ofrecer a sus clientes un servicio de calidad y un espacio agradable en el que ubicarse. Todo esto ha contribuido a que salir a comer se convierta en una experiencia única.

 

Las tres claves de la experiencia

La experiencia de salir a comer se sostiene sobre tres elementos fundamentales. Si un buen empresario quiere ganarse al público, lo primero que debe hacer es cuidar su cocina. Un producto de calidad, de temporada, pagado a un precio justo y haciendo gala de ello siempre es una referencia. Asimismo, la adecuada elaboración y presentación de los platos contribuye a ofrecer a los clientes un punto de distinción con respecto a otros competidores. Al cliente se le conquista por el estómago.

La segunda clave es el servicio. Una comida de calidad debe ser ofrecida adecuadamente. Muchos clientes valoran los restaurantes a los que acuden por el servicio que reciben. La privacidad, el trato, la atención o la amabilidad contribuyen a la elaboración de la marca silenciosa. Es importante tener buena cocina y también es importante que el cliente se sienta agasajado y atendido lo más adecuadamente posible.

Y en tercer lugar, después de una buena cocina y un buen servicio, a todo el mundo le gusta disfrutar de un lugar agradable. Detalles como papel higiénico en el baño, servilletas en la mesa, un suelo limpio, un olor agradable o un hilo musical adecuado determinan la experiencia de salir a comer. Evidentemente, no resulta muy adecuado poner música clásica de fondo en un local de comida rápida, como tampoco parece oportuno convertir un restaurante de slow food en una discoteca. La decoración, los materiales, los colores, los tejidos, la música y la luz contribuyen a crear una experiencia única.

 

¿Y algo más?

Sin embargo, para convertir el hecho de salir a comer en una experiencia única, inolvidable, hace falta algo más. Podríamos llamarlo la virtud de armonizar las tres claves. Después de la pandemia, cada vez que las personas de unen para comer, ese momento se convierte en una celebración especial. Las rutinas de consumo han cambiado y cada vez se pide más comida a domicilio. Salir se ha convertido, por tanto, en algo excepcional. Quizá, antes valía cualquier sitio. Ahora son muchas las personas que desean que cada momento se único, por eso buscan lo mejor.

Ese ‘algo más’ es el extra de identidad que cada restaurante puede ofrecer. A veces será por su cocina, otras veces será por su servicio y otras veces será por el lugar. Unas vistas espectaculares, un jardín que hace más agradable el encuentro, un plato único entre la gastronomía local o el hecho de ofrecer una cena con espectáculo. Son pluses que convierten una comida sin más en una experiencia única e inolvidable.

A pesar de ello, hay algo insustituible. La compañía. Eso es lo que verdaderamente hace que una comida sea especial y única. Por muy buena que esté la comida, por excelente que sea el servicio o por mágico que sea el lugar, la compañía lo cambia todo. Lo más importante compartir con nuestros seres queridos y que cada cena y cada almuerzo pueda ser un encuentro especial.

2 comentarios en “La experiencia de salir a comer”

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